A little something…

Little Something

Tenemos un buen café

R: 500 leguas al norte, prosigo, en un bosque encuentra nativos Don Rodrigo que bailan y cantan con dulces sonidos.

Nativos: Conozca nuestra cumbia es el baile nacional, visite usted Colombia y su ciudad capital… Bogotá.

DR: Colombia, Colombia, Colon…, ¿pero es qué ya ha pasado por aquí D. Cristóbal? pues nada, de hoy en adelante éste país se llamará ¡Rodrigombia! decidme nativos do están los tesoros, do están las minas de plata y de oro.

Nativos: No tenemos

DR: ¿Tenéis por aquí piedrecillas brillantes, zafiros, rubíes, topacios, diamantes?

Nativos: No, no, no

DR: ¿Estaño, antimonio, cobre o manganeso?

Nativos: Nada de eso

DR: ¿Carbón, piedra pómez?

Nativos: Nones

DR: ¿Botellas vacías?

Nativos: No

DR: ¿Ropa usada?

Nativos: No

DR: ¿¡¿Pero es que no tenéis nada!?!

Nativos: Tenemos un buen café, aromático y sabroso, café de Rodrigombia…

Y continuamos…

Quiero un día despertar y, al fin, poder recordar el por qué hago una cosa sin haberla hecho jamás. Encontrar la solución a este mar de confusión; encontrarme con mis padres, mis amigos, mi amor…

En un lugar de la mancha…

… de cuyo nombre no quiero acordarme…

… No las damas, amor, no gentilezas
de caballeros canto enamorados,
ni las muestras, regalos y ternezas
de amorosos efectos y cuidados;
mas el valor, los hechos, las proezas
de aquellos españoles esforzados,
que a la cerviz de Arauco no domada
pusieron duro yugo por la espada…

… Turbó la fiesta un caso no pensado,
y la celeridad el juez fué tanta,
que estuve en el tapete, ya entregado
al agudo cuchillo la garganta:
el enorme delito exagerado,
la voz y fama pública lo canta,
que fué solo poner mano á la espada,
nunca sin gran razón desenvainada…

… Ni digo como al fin por accidente,
del mozo capitán acelerado,
fuí sacado á la plaza injustamente,
á ser publicamente degollado…

… Aquí llegó, donde otro no ha llegado,
don Alonso de Ercilla, que el primero
en un pequeño barco deslastrado,
con solo diez, pasó el desaguadero;
el año de cincuenta y ocho entrado,
sobre mil y quinientos por Febrero,
á la dos de la tarde, el postrer día,
volviendo á la dejada compañía…